jueves, 13 de abril de 2017

Losas

Se te levantan las venas
de tanto pensar
qué deberías hacer
qué has hecho.

Es un camino largo
este que se tensa hasta el límite
de tu cuerpo de esperanzas,
ese montón de caminos posibles que sueñas
mientras tus pies se cubren del polvo
de los días vividos.
A veces suenas
a campana destemplada,
a tañer de muertos.
Pero otras
-como esta-
te levantas
te frotas los ojos
                           del alma
y aprendes,
una vez más,
a volar.

lunes, 27 de marzo de 2017

Tu máscara

Contraes los labios y esbozas
la sonrisa de los días cansados.
Llegas tarde a algún sitio. Siempre.
Resulta que por el camino
alguien te hizo daño
tú hiciste daño.

Somos las muecas perdidas de todas las vidas en vano
de los corazones rotos
de las creencias
y las dudas
de las esperanzas hundidas
en la arcilla
de los días que siempre se parecen demasiado.

La vida es un Gran Teatro, dicen,
pero todos pagamos por ella
el precio de los pasos confundidos
el dolor de pies cansados
la mirada que sabe que detrás de la mano va el puñal
o la indiferencia.

Tras los huecos de los ojos asoman las verdades
las bárbaras y tontas verdades
con las que llenamos nuestros días
diciendo que mañana será otro día
que este no ha sido en vano
cuando, en verdad,
somos aquel payaso que lucha contra la fuerza de la gravedad:
esa que nos arrastra por las esquinas de la duda
por las esquirlas de los deseos perdidos
en el callejón de cualquier escenario.

No tenemos luz cenital.
Si acaso, vamos desorientados tras la linterna
de aquel a quien creemos que nos salva
de nosotros mismos.
Y aprendemos a actuar.
Cada día. Cada vida.
Solo para olvidar
que si subes a escena ya no bajas igual
y que,
si te bajas, nunca te aplauden lo suficiente
ni te ven
ni te abuchean.
Eres solo ese pellejo que espera ser alguien cuando atraviese la puerta
del teatro
al acabar la función.
Eres tu máscara.
Esa que, de tanto fingir, se te ha pegado a la piel
y ahora lucha por darte
ese toque de verdad
que de mentira buscamos
cuando empieza la función.

sábado, 11 de febrero de 2017

Animal al acecho

Hazte cargo:
en cualquier momento puede caerte del cielo una palabra
y fulminarte a escondidas, sin saberlo,
bordeando el hielo mutante del tiempo presente,
añadiendo más nada a la nada.
Para seguir el camino que se tiende
entre los principios y los finales
tienen que diluviar palabras,
palabras que te enfanguen en el mundo
y sus andurriales,
en ese recoveco en el que por casualidad
a veces eres tú y a veces nadie.

El camino es largo, sé consciente.
A veces se convierte en desierto.
Atraviesas arenas,
te abrasas los pies
-de versos, de páginas, de besos-,
te abrazas a las últimas preguntas.
Esto es vivir, en suma
de letras
y restos de olvido.
Esto es vivir:
doblar la página y colgarte de tus musarañas.
Las musas,
las arañas:
esas fieras que te persiguen cuando el día se dobla
(como las páginas)
y te abate la ira
o la vida
o la ida
que alienta
este tenso
y cálido
momento.